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El local

Normalmente el inconformismo de una persona suele dejarnos apreciar su talento, pero es la valentía la que finalmente termina por sacarlo a la luz. Por eso mismo, personas cómo Alberto Moreno acaban apostando y emprendiendo en proyectos dónde su capacidad pueda desarrollarse con total libertad para convertirse en algo más que en un currículo impecable. La necesidad de compartir su cocina y su manera de entender la hostelería ha hecho a este chef extremeño abrir Trasto, un restaurante que tiene todos los ingredientes para convertirse en el nuevo hit de La Latina.

El primero de estos lo pone el representante español del Bocuse D'Or 2015 exhibiendo una alta cocina de mercado dónde prima el respeto al producto. Una propuesta bien ejecutada, sin riesgos, con matices poco complejos y unos guiños capaces de llevarnos desde Japón a los fogones más tradicionales de nuestro país. Un concepto gastronómico muy agradable que puedes disfrutar también desde la barra y debes complementar con el ingrediente líquido que aporta el bartender Javier Payano.

Y es que sus increíbles cócteles (a cuál más rico) se asocian a la perfección con un entorno extremadamente acogedor; su ingrediente definitivo, el que te convence sin esfuerzo para quedarte allí un rato más a compartir una velada que querrás que no termine nunca. Un cálido espacio cargado de color y detalles dónde destacan unos comodísimos sofás que contrastan con la vetusta bóveda de ladrillo que encontramos en los sótanos de la zona y que en este caso ejerce, de sala. Un sitio para volver, para empezar o para terminar.

Su grifo de cerveza Salvaje, único en la ciudad, su carta de cervezas artesanales o las referencias interesantes y diferentes que tienen en la bódega, logran un punto canalla que se distancia del clasicismo espirituoso que solemos encontrar. En esta visita, a parte de la sagrada caña, fue el tinto Las Retamas (2013) el que nos acompañó a lo largo del viaje más excelso de la casa. Un menú largo (50€) compuesto de ocho suculentos pasos que van rotando en los que se trastea, navega, pastorea y golosea.

  • El bar
  • El local
  • Cerveza Salvaje de grifo
  • Croquetas melosas de txangurro con crujiente de gamba
  • Arenque marinado con crema de yuzu, lima y ensalada de hojas verdes
  • Ensalada de queso burrata con polvo de aceituna negra, virutas de tomate y rúcula silvestre
  • Vieiras con salsa thai de calabaza
  • Presa ibérica macerada en hierbas aromáticas con cebollitas glaseadas y jugo de miel
  • Rulo de cochinillo a baja temperatura con manzana golden y regaliz
  • Pastel dulce de boniato con crema de queso y limón
  • Borracho de piña colada
  • Cóctel

Empezando por una curiosa croqueta melosa de txangurro que se "mojaba" en pan de gamba y ejercía a la perfección de snack, pasamos enseguida al plato cumbre de la comida: un arenque marinado con crema de yuzu, lima y ensalada de hojas verdes lleno de intensidad, exotismo y tradición. Dos escabeches distintos (tradicional y japonés) para un noble producto que se viene arriba con el toque cítrico de la salsa. Un pase inmenso e insuperable, tanto para lo bueno cómo para lo malo que quizás debería haber entrado más tarde en escena.

Y es que a pesar de marcarlo de cerca rayando un gran nivel, ninguno de los siguientes estuvieron a su altura. Desde una diferente ensalada de burrata con polvo de aceituna negra, tomate y cebolla caramelizada que basaba su virtud en un acertado contraste de sabores, pasando por sus perfectas vieiras thai o su genial presa ibérica ligeramente curada, hasta el crujiente y exquisito rulo de cochinillo con manzana golden y regaliz (recuerda al cuchifrito) con el que se finalizaron los pases salados. Ninguno.

Quizás fueron sus postres los que estuvieron más cerca de rozar la excelencia de nuevo. Dos últimos y grandes bocados cómo el pastel de boniato casi caramelizado y un tremendo borracho de piña colada que funcionaba cómo si fuera un cóctel sólido. Pases definitivos que terminaron por demostrar el saber hacer de un chef que no busca compromisos en un completo menú al que bajo mi humilde punto de vista la falta una pizca de atrevimiento para terminar de romper en algo histórico.

Pero cómo dije al principio, el concepto de Alberto es justamente esto. Una cocina de nivel que destaque el producto, una coctelería que de motivos para quedarse y un ambiente que te acoja cómo si fuera tu casa. Ingredientes con un ticket medio rondando los cuarenta euros que seguro le aportarán un merecido éxito ya que en la zona no hay nada igual. Trasto es el sitio perfecto para pasar un domingo en familia, para cenar con amigos, para tapear de manera informal ... cómo bien enuncia el título, va a ser el nuevo hit de La Latina.



Calificación:


DIRECCIÓN: C/ Segovia, 8 - Madrid
TELÉFONO:  91 542 37 16

WEB: restaurantetrasto.com
FACEBOOK: facebook.com/restaurante-trasto
INSTAGRAM: No tienen cuenta
TWITTER: twitter.com/r_trasto



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Madrileño de nacimiento, alcazareño de corazón y criticón por antonomasia. Amante de la comida y apasionado de la música. Opino sobre casi todo con la mayor objetividad y sinceridad posible. Me muevo más que el baúl de la Piquer. [Carlos Manzano Alonso] (http://1.bp.blogspot.com/-PI6DDvT_ZJg/VSavfot4sGI/AAAAAAAAD1E/EZsMviA8B94/s900/IMG_3291.JPG)