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El local de La Jamada

Con el espíritu canalla por bandera, Antonio Arrabal se ha despedido de aquella jaula gastronómica que era el hotel Abba, para emprender sin ataduras e incómodos obstáculos en este restaurante apto para disfrutones que es La Jamada. Un ambicioso proyecto de tres pisos que promete ser una de las sensaciones de Burgos gracias a una propuesta que se desmarca del típico asado de la zona, haciéndonos viajar culinariamente alrededor del mundo y aportando una diversión hasta ahora desconocida en la mesa (al menos para mí).

Un concepto que pretende sacar al niño que todos llevamos dentro con un streetfood lleno de chispazos y calidad, que se emplata a través de papeles cargados de tronchantes dibujos temáticos. Una fricada de niveles históricos que innova y marca diferencias, a la vez que aporta sentido y humor a cada pase que sale de una cocina ilusionada con esta aventura en la que Toño se mueve cómo pez en el agua ... en la que se mueve cómo nunca.

Y es que este mañico de pro ha vuelto a encontrar la ilusión que hace unos meses se había escondido tras un buffet de desayunos. Un local plagado de rincones y detalles da fe de ello. Desde la gigantesca barra tipo "sushi bar" dónde nos reciben, pasando por los murales que podemos encontrar en cada piso, hasta parar en ese mirador dónde el chef guarda y guardará sus recuerdos. Un desafío logístico que viendo el resultado, creo que ha merecido la pena.

Pero pasando a lo que viene siendo el jamar, hay que decir que la carta tiene una serie de entrantes que generan más dudas que los Panchos. La verdad, entre tanto nombre apetitoso uno no sabe que pedir, por lo que siempre es recomendable ir bien escoltado para poder disfrutar lo máximo posible. De todo lo que pude probar destrangis, destacaría para empezar la ensalada Begoñísima con una sardina tersa cómo ella sola (síntoma de frescura) y un contraste de salsas francamente rico. Platazo de nivel que demuestra que aquí se va un paso más allá cómo refutó un tiradito de vieras sencillamente impresionante y magistralmente coronado por un tartar de fruta de temporada.

  • Tiradito de vieras
  • Maki cevichero
  • Taco de pato
  • La ensalada Tasquera del Sr. Estévez
  • La ensalada Begoñísima
  • Jamburguesa ibérica de bellota
  • Jamburguesa de morcilla de Burgos
  • Jamburguesa de carne de longaniza
  • Jamburguesa de ternera macerada
  • Patatísimas bravas del Sr. Moreno
  • Mochis de chocolate blanco
  • Sopa de yuzu
  • La piña picante de Germán

Y es que los bocados más eléctricos y exóticos, son especialidad de la casa. El ceviche, el carpaccio de presa o el sorprendente maki cevichero, son grandes opciones para continuar; aunque si sois muchos o no queréis salir de la zona de confort, no debéis perderos un taco de pato con salsa pico de gallo y manzana que está tan exquisito cómo sus jamburguesas, el punto dónde la carta hace base.

Con un pan yerrado por el logo, rico de sabor, pero un pelin basto; probablemente sea la burger de morcilla la que brilla con luz propia dentro de una interesante selección que pelea entre si en busca de la máxima originalidad. Auténtico y genuino foodporn burgalés que salsean con kimchi (¡No! No es el alcalde de Cádiz) y acompañan de rúcula, menta y pimientos asados para salir de la contundencia de este productazo. Una brutalidad que debéis acompañar con las patatísimas bravas del Sr. Moreno y que marcan de cerca tanto la de longaniza cómo la de carne macerada. Grandísimas alternativas a esta genialidad que se ha currado junto a Sotopalacios.

Pero son los postres dónde encontré la mayor sorpresa de la noche ya que Antonio nunca ha ocultado su poco arte para la repostería. Sin embargo el ex-concursante de Top Chef, guarda tres dulces de alucinar. Unos mochis de chocolate blanco con té matcha y crema de fresa para los más golosos, una sopa de yuzu increíble con una acidez soberbia, y mi preferido: la piña picante de Germán. Una combinación de menta (helado), chocolate (bizcocho) y coco (espuma) que conquistó a todos los allí presentes. Chispazo de los que uno recuerda por mucho tiempo.

Más allá de la clara falta de rodaje que todo local necesita al empezar (más aún si es de varias plantas), creo que no pondría ningún pero a este restaurante que va a dejar huella en la ciudad con total seguridad. Su concepto, su propuesta y un ticket medio moderado alrededor de los veinticinco euros que no renuncia a la calidad de la materia prima, hacen de La Jamada un sitio muy a tener en cuenta que tanto vale para comer/cenar, cómo para pedir raciones junto a una de las cervezas Ambar que tienen disponibles. Sitio más que recomendable para todos los públicos dónde todos nos volvemos un poquito más rebeldes. Así que ... ¡Let's JAM!



Calificación:


DIRECCIÓN: Plaza del Mío Cid, 4 - Burgos
TELÉFONO: 94 710 80 46

WEB: lajamada.es
FACEBOOK: facebook.com/lajamada
INSTAGRAM: instagram.com/lajamada
TWITTER: twitter.com/lalamada



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Madrileño de nacimiento, alcazareño de corazón y criticón por antonomasia. Amante de la comida y apasionado de la música. Opino sobre casi todo con la mayor objetividad y sinceridad posible. Me muevo más que el baúl de la Piquer. [Carlos Manzano Alonso] (http://1.bp.blogspot.com/-PI6DDvT_ZJg/VSavfot4sGI/AAAAAAAAD1E/EZsMviA8B94/s900/IMG_3291.JPG)