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La Vaca y La Huerta, allí dónde el producto renace

La Vaca y La Huerta

Hoy me apetece (y mucho) escribiros sobre uno de esos restaurantes que enamoran por su extrema sencillez. Un sitio que ha aterrizado hace no mucho en la hostelera calle Recoletos dónde el producto, o mejor dicho, el buen producto es el gran protagonista de la mesa. Ni esencias, aires, espumas ni nada que se le parezca ... la cocina de "La vaca y la huerta" es honesta y directa, sin secretos ni remilgos, de las que embauca sin tontás, simplás ni espantajerías. Muy al contrario de la tendencia actual dónde todo tiene que tener un glamour especial. ¡Señor@s! Aquí se viene a comer con la verdad por delante que diría mi abuelo.

Al entrar no sabes si estás en una carnicería, en un restaurante o en una combinación de ambas cosas. Y es que encontrarte una báscula y un despacho de chuletones en la entrada, hace que entre la duda. Es uno de los pequeños (y buenos) detalles que guarda una decoración la cual va muy acorde con la propuesta gastronómica. La barra tipo franquicia, las cervezas, la berenjena mutante (al final del restaurante), los bocetos ... son muchos los puntazos, aunque lo que de verdad destaca es el enorme mural de la vaca chupando la berenjena. Una pasada a la par que divertido. Seguro que más de un niño se habrá embobado viéndolo (y no tan niño). Local amplio, muy bien iluminado (sobre todo las primeras mesas) y con un reservado perfecto para celebraciones varias.

Con la carta en la mano, la indecisión fue brutal. Daban ganas de pedir todo porque la oferta es realmente apetecible. Una de esas que sin haber comido y probado nada, ya estás pensando en cuando volver para comer lo que se ha quedado o puede quedarse pendiente. Asissque la solución fue encomendarse a Ángel, uno de los socios del local. Un hombre que cree de verdad en lo que vende y que hace fluir las cosas con total sencillez gracias a esa fe tan admirable. Dejarse llevar por el fue todo un acierto.

De aperitivo nos pusieron dos exquisitas rodajas de tomate. Sencillo y muy premonitorio. En apenas un suspiro nos trajeron una ensalada de burratina y pamplinas. Cuatro productos y un buen aliño ... ¿para que más? Así da gusto tomar ensaladas porque más allá del incuestionable sabor a campo, la burrata hacía unas geniales migas con el tomate deshidratado. Sabores suaves, verdes y amables que me abrieron por completo el apetito. El modo huerta se había encendido sin darnos cuenta.

De aquí pasamos a una de las reinonas de la casa. Unas alcachofas en flor confitadas con aceite de arbequina. ¡Viva la cocina a baja temperatura y vivan las alcachofas de Tudela! Los pétalos se deshacían en la boca de lo perfectamente cocinados que estaban. El sabor es de los que cuesta olvidarse. Fue tal el disfrute, que me dieron ganas de preguntar por el proveedor para darle un beso en los morros y agradecerle su trabajo personalmente. Un plato sensacional, muy de temporada, a un precio de risa ... pero de los cuartos ya os hablaré más adelante.

Ensalada de burratina y pamplinasa Alcachofas en flor con aceite de arbequina
Apagamos el modo huerta y encendemos el modo vaca porque llega su majestad el carpaccio rústico con costra de hierbas y dijon. Este no es un plato cualquiera ... es EL PLATO. Primero lo marcan por fuera y luego lo laminan a cuchillo (de ahí el grosor) para dejarlo secar. Una maravillosa mezcla entre un tataki y el carpaccio tradicional que conoceréis la mayoría de vosotros. Pero dejando la técnica de lado, lo que enamora de este plato es su intenso y bestial sabor a carnaca el cual se entrelaza con ese toque de encurtidos y parmesano que hace de cada bocado algo sutil y maravilloso. Orgasmos de los duros para ponerse palote cómo un teenager y enamorarse cómo un descosido. TOP.

Pero ¡ojo! que sin bajarnos del pedestal, nos cayeron unas mollejas salteadas al brandy cómo para perder la cabeza. Afortunadamente ya son varios los sitios dónde puedes comer casquería de calidad. Un producto que no es noble pero que tratado con mimo puede dar muchas alegrías al cuerpo cómo fue el caso. Estas en particular tenían una sinfonía picarona por detrás que las hizo aún mejores (puro Rock). Pecado capital no acompañarlas con un buen vinito ... en mi caso, una copita de Ferratus. Un Ribera de referencia.

Carpaccio rústico con costra de hierbas y dijon Mollejas salteadas al brandy
¡¡¡Y aún faltaba por llegar la pieza que pone nombre al local!!! Lomo alto de vaca rubia gallega que me hizo ronronear de placer. Producto de nivel que berreaba muuuuuu y se derretía nada más meterlo en la boca, plato de tres rombos. Pasar esta carne es un delito que debería estar sancionado por ley ... asiss de claro. Lástima que las patatas no estuvieran a la altura por un exceso evidente de fritura, cosa que mejorarán con el tiempo ya que están trabajando en ello tal y cómo me confesaron. Aún así, conjunto a la altura de las expectativas ... grandísimo final vacuno.

Lomo alto de vaca rubia gallega

Con los postres no hay mucha opción la verdad ya que sólo hay cuatro opciones en el apartado dulce de la carta (de temporada siempre suelen tener alguna opción más). Pero esto no quiere decir que sea malo, todo lo contrario. Más vale poco y bueno que mucho y decepcionante. Entre la cuajada y las tartas de queso, chocolate y manzana, me tuve que decantar por la de queso ... es mi perdición, ya sus lo sabéis.

Esta en particular tenía grandísimas virtudes. Para empezar una textura que está a matacaballo entre el flan y la quesada, súper adictiva por cierto. Buen sabor a queso (siempre mejorable) y un detallito tonto que le da un rollazo brutal cómo es el zumo de Maracuyá. Cómo diría Raphael: "ESCÁNDALO, ¡¡¡ES UN ESCÁNDALO!!!" Una fruta que me traslada a mi querido Brasil y que diferencia a esta tarta del resto. Muy recomendable ya que terminar con buen sabor de boca es uno de los grandes placeres de esta vida.

Tarta de queso

Finiquitado el comercio y el bebercio toca hablar de cuartos, que es de lo más gracioso. Resulta que esta pedazo de comilona de la que salimos rodando mi mujel y yo, nos salió por unos treinta leuris por barba (fuimos dos). Genial de precio teniendo en cuenta las calidades y especialmente las cantidades. Un chollazo que no tiene que ver nada en absoluto con los locales que hay por la zona ... por suerte. La mayoría de vosotros comeréis menos seguro, por lo que el ticket os bajará. Yo que soy un gordo borrico (pero feliz) me las gasto así.

Lo mejor de todo es que ya tengo ganas de volver, el mejor indicador de que algo ha gustado. Además que tienen menuses varios a lo largo de la semana que me llaman poderosamente la atención. Tienen uno del día por 14,50€ que tengo que catar para rankearlo, otro más light y menos contundente por 11,50€; y el menú entrehuertas por 20€ que es una opción más que recomendable para hacer un repaso rápido a un local que merece la pena de visitar (MUST) por trato pero sobre todo por producto. Aquí todo tiene sentido, o mejor dicho, nunca lo pierde. Es imposible no caer atrapado por su buen hacer.

Lo que si os aconsejo es vayáis un fin de semana, ya que esa zona suele estar menos frecuentada al estar rodeada de oficinas. Creo que pocos planes hay mejores para disfrutar en pareja y con amigos de un buena comida-cena. Sitio de tres bes o #placetobe. Cómo prefiráis llamarlo ... eso ya depende de lo modernos que seáis.

Podéis ver todas las fotos hechas pinchando aquí.

PD: Se avecina novedades en carta, pero yo no os he dicho nada.



Calificación:


DIRECCIÓN: Calle Recoletos, 13 - Madrid
TELÉFONO: 91 781 15 86

WEB: lavacaylahuerta.com
FACEBOOK: facebook.com/LaVacayLaHuerta
INSTAGRAM: instagram.com/VacayHuerta
TWITTER: twitter.com/VacayHuerta



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Madrileño de nacimiento, alcazareño de corazón y criticón por antonomasia. Amante de la comida y apasionado de la música. Opino sobre casi todo con la mayor objetividad y sinceridad posible. Me muevo más que el baúl de la Piquer. [Carlos Manzano Alonso] (http://1.bp.blogspot.com/-PI6DDvT_ZJg/VSavfot4sGI/AAAAAAAAD1E/EZsMviA8B94/s900/IMG_3291.JPG)