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La barra del Álbora

El Álbora es uno de esos sitios a los que llevo queriendo ir desde hace tiempo (antes de que le dieran la preciada estrella). Pero la lista de restaurantes pendientes es tan larga y el presupuesto tan corto, que para esta vez me he tenido que conformar con comer en la barra de su bar, la cual tiene una propuesta mucho más desenfadada con la que puedes comer bien, deprisa ... y cómodamente.

No sé cómo será el resto del local, de momento sólo puedo decir que el bar es algo espectacular. Concepto de espacio abierto, techo alto y una iluminación perfecta. Un diseño moderno y elegante que es digno de un barrio cómo es el de Salamanca, dónde destaca la bodega vista ubicada en el piso superior.

La carta de esta barra tan chic es tipo periódico, muy parecida (aunque mejor hecha) a la del Velódromo de Barcelona. Ofrece tapas de diseño, entrantes para compartir, buen embutido de Joselito, brasería muy selecta (solomillos, chuletas de vaca vieja, ...) y el guiso del día que fue lo que me recomendó un camarero que era más cheli que el oso y el madroño. Da gusto poder encontrar esa pasión castiza que desgraciadamente tiende a desaparecer.

Lo dicho, guiso o guisazo del día. Poco me faltó para echarme a llorar de la emoción con las alubias rojas con sacramentos que me pusieron encima de la mesa. Un guiso digno de mis abuelas al que sólo fui capaz de verle virtudes. El caldo tenía una densidad espectacular y un sabor que no soy capaz de describir. La alubia perfectamente trabajada era algo exquisito cuando lo combinabas con el tocino, la morcilla y especialmente con un chorizo explosivo y picantón, capaz de resucitar a un muerto por la vía rápida. Un plato que llena a conciencia (menos mal que el camarero no me dejó pedir más).

Alubias rojas con sacramentos

Así que siguiendo la recomendación del camarero, que para eso es el que más sabe, de postre tocó una torrija caramelizada en leche fresca de caramelo y canela. Pensaba que no lo iba a decir nunca, pero no sólo es mejor que la de mi abuela materna, sino que supera a la del Bodegón Alejandro (haz click para ver foto). Toda una osadía que pocos se pueden permitir. Esponjosa, muy dulce (sin pasarse) y con un sabor a leche al que sólo le faltaba el mugido de la vaca por detrás. Todo un sombrerazo de postre que ya le gustaría tener a más de un restaurante. Lo volveré a probar dentro de poco, eso ¡SEGURO!

Torrija caramelizada en leche fresca de caramelo y canela

La cuenta final con una botella de agua, pan y sin café se dispara hasta los 26€. Teniendo en cuenta la zona, el local y la calidad, se podría decir que el precio está rozando el larguero. No es caro, pero tampoco es el típico chollo al que parece que estoy abonado últimamente.

La verdad es que el sitio es una pasada, tanto para tapear cómo para disfrutar de un relajado afterwork. Con sólo dos pinceladas de su cocina, ya tengo ganas de volver para probar más cosas de su barra. Pero sobre todo lo que quiero probar es su restaurante, que lo tengo entre ceja y ceja. Hace poco ha recibido el premio Metropoli al restaurante del año  2014 (ahí es ná).

No os vayáis muy lejos que seguro que vuelvo a pronto y amplío este post o abro otro para hablar del menú degustación. Por Tutatis ... ¡QUE GANAS!



Calificación:


DIRECCIÓN: C/ Jorge Juan, 33 - Madrid
TELÉFONO: 91 781 61 97

WEB: restaurantealbora.com
FACEBOOK: facebook.com/restaurantealbora
INSTAGRAM: No tienen cuenta
TWITTER: twitter.com/albora_res



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Madrileño de nacimiento, alcazareño de corazón y criticón por antonomasia. Amante de la comida y apasionado de la música. Opino sobre casi todo con la mayor objetividad y sinceridad posible. Me muevo más que el baúl de la Piquer. [Carlos Manzano Alonso] (http://1.bp.blogspot.com/-PI6DDvT_ZJg/VSavfot4sGI/AAAAAAAAD1E/EZsMviA8B94/s900/IMG_3291.JPG)