Hacía tiempo que me venían recomendando este restaurante ubicado en el periférico barrio de Las Tablas (Madrid), que por cierto, aparece en la app de eltenedor.es con promo del 30% en carta. Así que hoy, aprovechando que me tocaba trabajar por la zona, no he podido resistirme a probar su menú diario (diez euros).
Lo primero que tengo que decir es que si algo me molesta especialmente en el mundo de la restauración, son aquellos lugares que te venden una cocina creativa, a la cual acudes con la ilusión de probar algo nuevo y por desgracia, te das de bruces con lo de casi siempre.
Este ... es uno de esos casos.
En ningún momento pedí peras al olmo ya que era plenamente consciente del precio que iba a pagar. Pero aún así reconozco que no me esperaba el típico entrecot con patatas, el clásico salmorejo (a secas) veraniego u otros platos que puedes encontrar en el 90% de bares. Tampoco puedo decir que la carta me fuera muy atractiva, aunque puedo llegar a darla un voto de confianza.
Primero me decanté por el rissotto de setas con parmesano, el cual resultó ser un auténtico pan sin sal. Para mi un rissotto tiene que ser intenso en dos dimensiones. La primera olfativa, dónde se anuncia (cómo si de una recepción real se tratase), que te vas a comer un platazo. Y la segunda, la gustativa, con la que confirmas lo que tu propia nariz ya te había avisado.
Toda esa diversión desapareció de golpe y plumazo. Ni olor, ni sabor, ni na'. No puedo decir que estuviera malo ni mucho menos. Es más, está bueno si lo comparas con otros sitios. Simplemente, no estuvo a la altura.
Cómo segundo plato escogí uno que recomienda el chef en su carta: brochetas de pollo al curry.
Creo que se puede apreciar perfectamente en la foto de abajo que el pollo se había quemado. Y si en un restaurante te presentan un plato con patatas y pollo quemado, cómo era el caso, prepárate porque te puedes encontrar cualquier cosa. Siempre lo digo, "quien no cuida su menú, no cuida su carta".
Encima que el pollo había catado poco curry, me lo queman para taparle el poco sabor con el amargo del carbón. Menos mal que las patatas que no estaban quemadas si que estaban buenas. Para que nos vamos a engañar, un auténtico desastre.
No me quedó otra que cerrar el menú con el helado de fresa que nunca falla, para quitarme el gustirrinín a decepción que se empezaba a recrear en mi boca.
Por último me gustaría apuntar que el sitio no guarda ninguna relación con el nombre. Es decir, quien se espere encontrar algún motivo o decoración especial sobre la famosa serie de Los Soprano, cómo se diría en mi pueblo: va aviao.
El nombre que si que le iría bien sería Espartanis. Podéis ver las fotos de su facebook para comprobarlo.
DIRECCIÓN: C/ Azofra, 3 - Madrid
TELÉFONO: 91 251 99 19
WEB: No tienen página
FACEBOOK: facebook.com/Sopranis-Restaurante-Gastrobar
INSTAGRAM: No tienen cuenta
TWITTER: No tienen cuenta
Este ... es uno de esos casos.
En ningún momento pedí peras al olmo ya que era plenamente consciente del precio que iba a pagar. Pero aún así reconozco que no me esperaba el típico entrecot con patatas, el clásico salmorejo (a secas) veraniego u otros platos que puedes encontrar en el 90% de bares. Tampoco puedo decir que la carta me fuera muy atractiva, aunque puedo llegar a darla un voto de confianza.
Primero me decanté por el rissotto de setas con parmesano, el cual resultó ser un auténtico pan sin sal. Para mi un rissotto tiene que ser intenso en dos dimensiones. La primera olfativa, dónde se anuncia (cómo si de una recepción real se tratase), que te vas a comer un platazo. Y la segunda, la gustativa, con la que confirmas lo que tu propia nariz ya te había avisado.
Toda esa diversión desapareció de golpe y plumazo. Ni olor, ni sabor, ni na'. No puedo decir que estuviera malo ni mucho menos. Es más, está bueno si lo comparas con otros sitios. Simplemente, no estuvo a la altura.
Cómo segundo plato escogí uno que recomienda el chef en su carta: brochetas de pollo al curry.
Creo que se puede apreciar perfectamente en la foto de abajo que el pollo se había quemado. Y si en un restaurante te presentan un plato con patatas y pollo quemado, cómo era el caso, prepárate porque te puedes encontrar cualquier cosa. Siempre lo digo, "quien no cuida su menú, no cuida su carta".
Encima que el pollo había catado poco curry, me lo queman para taparle el poco sabor con el amargo del carbón. Menos mal que las patatas que no estaban quemadas si que estaban buenas. Para que nos vamos a engañar, un auténtico desastre.
No me quedó otra que cerrar el menú con el helado de fresa que nunca falla, para quitarme el gustirrinín a decepción que se empezaba a recrear en mi boca.
Por último me gustaría apuntar que el sitio no guarda ninguna relación con el nombre. Es decir, quien se espere encontrar algún motivo o decoración especial sobre la famosa serie de Los Soprano, cómo se diría en mi pueblo: va aviao.
El nombre que si que le iría bien sería Espartanis. Podéis ver las fotos de su facebook para comprobarlo.
DIRECCIÓN: C/ Azofra, 3 - Madrid
TELÉFONO: 91 251 99 19
WEB: No tienen página
FACEBOOK: facebook.com/Sopranis-Restaurante-Gastrobar
INSTAGRAM: No tienen cuenta
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